¿Terapia online o terapia presencial? Confesiones de una psicóloga

Si me hubieran hecho la pregunta hace un año, mi cabeza no contemplaba la opción de la terapia online por varias razones (que vamos a desmitificar en este artículo). A día de hoy he descubierto un mundo de posibilidades, incluso se han obtenido resultados que no se hubieran producido en la terapia presencial en ciertos casos. No estoy diciendo que una sea mejor que otra. Y creo que ahí está la clave, la herramienta a usar depende del objetivo y de la máquina sobre la que vayas a trabajar.

Ante la situación provocada por covid-19, me vi en la tesitura de si cerrar completamente y parar la terapia de todos mis pacientes o buscar el modo de adaptarme y dar opciones para continuar con el proceso, sobre todo en un momento en el que muchos lo necesitaban más que nunca.Me puse manos a la obra y me centré en adquirir los conocimientos, competencias y habilidades necesarias para poder seguir ofreciendo un servicio de calidad desde una nueva modalidad. Al principio era muy reacia y uno de mis objetivos mientras me formaba era descartar o no la opción de la terapia online. Lo que descubrí para mí fue toda una revolución. Expongo algunas conclusiones  y experiencias que he ido recogiendo y que pueden ser útiles tanto para compañeros como para pacientes.

1. ¿Se genera vínculo entre paciente y terapeuta?

  • Muchos piensan que en la terapia online no se genera vínculo. El vínculo terapeuta-paciente se establece en ambas modalidades pero a través de diferentes códigos. El espacio virtual permite compartir los espacios de cada uno creando una intimidad entre ambos donde la proyección y la fantasía juegan un papel importante (cómo completamos lo que no vemos). Ahora en el vínculo entra en juego otro tipo de información y conexión.

2. ¿Se puede generar intimidad sin presencia?

  • El paciente elige el espacio desde donde realizar la sesión y esto da mucha información, la persona nos abre las puertas de su casa, desde una ventanita virtual ambos somos participes del espacio del otro y se genera un nuevo espacio diferente a lo meramente físico. Esta intimidad genera unión y confianza, ambos compartimos un espacio que solo existe con la presencia virtual del otro. A pesar de la distancia física, se comparte un espacio de acogida, escucha activa y respeto mutuo, se crea el con-tacto.

3. ¿Qué pasa con la comunicación no verbal?

  • En la terapia presencial los estímulos presentes en la comunicación son muchos más y de modo simultáneo, esto puede ser facilitador para algunos pero también un estresor para muchos, la comunicación virtual a través de la pantalla de algún modo filtra y simplifica esto. Esto no quiere decir que se elimine lo no verbal, el cuerpo sigue presente. Es más una cuestión de zoom, de foco, ahora la información se produce en un plano más micro y son otras las variables a consideran (posición en el espacio, cercanía a la cámara, setting, voz, expresión facial, …). En mi caso en particular, sigo usando el cuerpo y la expresión artística como herramienta de trabajo terapéutico y al trabajarlo de modo virtual permite al paciente tener un feedback directo e inmediato.

4. ¿Qué configura el espacio terapéutico?

  • La modalidad online te permite trabajar en tu propio espacio, acomodándolo a tus necesidades. Esto es un punto clave al inicio de la terapia, es importante si decides iniciar una terapia online que busques un lugar tranquilo y relajado, libre de ruidos e interrupciones. Y aquí ya empieza lo terapéutico, te coges tiempo para ti, te creas un espacio de tranquilidad y respeto propio, te responsabilizas de tu propio proceso. Así me lo devolvían algunos pacientes, cuando se acercaba la hora de la terapia se preparaban casi a modo de ritual y se predisponían al encuentro. Esto en ocasiones puede ser un facilitador frente a las resistencias, cuando nos sentimos seguros en un espacio es más fácil trabajar los contenidos propios. Esta última idea se ve también reforzada en algunas personas por el fenómeno de la pantalla: da una sensación de protección, de escudo que les permite trabajar mejor. Este fenómeno ha ocurrido especialmente en el trabajo con niños, para ellos era estimulante que yo conociera sus juguetes, su cuarto… su realidad y se mostraban muy cercanos en el trabajo online, en algunos casos, más que en el modo presencial donde están, al inicio, fuera de su contexto. En el proceso de trabajo online es clave también que el paciente trabaja y construye con sus propios materiales, pone él sus recursos al servicio de la terapia, simbólicamente esto era revelador para muchos.

5. ¿Permite la flexibilidad necesaria?

  • Con las exigencias del día a día, muchas veces no tenemos tiempo casi ni de invertir en desplazamientos. Con la terapia online se facilita la accesibilidad a la terapia, ahorras esfuerzo, tiempo y dinero en desplazamientos. Esto es un plus para personas con dificultad para desplazarse o incluso con ciertas patologías que limitan el poder salir a la calle. La terapia online permite conectarnos independientemente del lugar del mundo donde nos encontremos, esto quiere decir que puedes elegir entre mayor número de profesionales. No importa si está en tu misma ciudad o no. Para los profesionales también es una oportunidad de contactar con pacientes de otras ciudades y ampliar el foco de acción.

6.  ¿Hay continuidad y avance en el proceso?

  • La modalidad de terapia online te permite continuar tu proceso con independencia de que tengas que viajar o te desplaces de tu ciudad, teniendo un dispositivo con conexión puedes mantener el contacto con tu terapeuta. Desde mi experiencia profesional ha sido un gran recurso para la continuidad sesión a sesión. Pienso que este punto está conectado con el uso del propio espacio para el proceso terapéutico, muchos pacientes producían mucho más material entre sesiones en el enfoque online que en el presencial. Hablando esto con algunos de ellos comentan la misma sensación, en la terapia presencial traen sus contenidos y los depositan en consulta y se van con la sensación de haberlos dejado allí. En el enfoque online, lo trabajado se queda en casa y da más pie a elaborarlo y generar algo nuevo hasta el próximo encuentro.

Con todo lo dicho hasta ahora pudiera parecer que el enfoque online es mejor que el presencial y no es así. Como he dicho antes: Depende. Hay ciertas condiciones en las que serían conveniente el trabajo presencial: si no tienes intimidad en casa, si no cuentas con las condiciones adecuadas, tampoco es recomendable en ciertos trastornos y condiciones psicopatológicas graves, si no te entiendes con las tecnologías, …

La indicación sobre si terapia online o presencial depende, entre otras cosas, de la estructura de personalidad del paciente. La misma herramienta empleada para diferentes cosas nunca funciona, para unos será un facilitador y para otros un obstáculo.

En cualquier caso, el mayor o menor éxito de la terapia depende en gran medida del compromiso e implicación de cada persona. La adecuación de una modalidad u otra, deberías valorarlo con el terapeuta con el que elijas trabajar. Él sabrá orientarte en función de tu caso particular. La última palabra la tienes tú, ten en cuenta la opinión del profesional pero tu proceso depende de ti, quien elige siempre eres tú.

El espacio presencial y el virtual tienes puntos en común y puntos de divergencia, la clave está en adaptar cada espacio a las necesidades y recursos personales de cada persona en función de su estructura de personalidad.

Un enfoque mixto puede aumentar la adherencia al tratamiento, permite una mayor continuidad de la alianza y puede suponer una ayuda en el proceso de integrar diferentes partes del yo. La percepción del cambio entre un espacio y otro puede suponer ya un trabajo terapéutico y reflexivo con el que la persona tome consciencia de sus dificultades y recursos personales. Independientemente de ello, para decidir entre el enfoque presencial, virtual o mixto hay que tener presente a la persona en primer lugar. La estructura psicopatológica debería estar en relación con la estructura tecnosocial que se ofrece a cada paciente de modo que se dé una correcta articulación entre ellas y que la comunicación virtual que se establezca sea facilitadora de los recursos de la persona teniendo en cuenta las indicaciones y contraindicaciones en cada caso.

Si te lo estás planteando y quieres que valoremos juntos si el espacio virtual puede ser un buen medio para tu proceso terapéutico contáctame y exploramos qué sería lo ideal en tu caso concreto.

Me encantaría conocer vuestras experiencias con la terapia presencial u online, al compartir lo propio podemos aprender todos. También son bienvenidas dudas, sugerencias y otras reflexiones.

Gracias por estar y compartir.

Showing 2 comments
  • Genia Gorodezky
    Responder

    Para mi existen tres variables a tomar en cuenta, en un principío todo pasaba por el control de la situación que ilusamente creemos que tenemos, cuánto de eso está en mis manos, cuanto depende de el paciente y la tercera variable y no menos importante tiene que ver con la tecnología que hace posible llegar a un término exitoso
    Aristas hay montones, pero en la medida en que se superan puede ser efectiva para los tiempos que estamos viviendo.
    El teletrabajo llegó para quedarse y todo cambio en un principio cuesta. Amigarse y sortear las dificultades abriendose a la experiencia

    • admin_psicologia
      Responder

      Gracias por tu interesante comentario Genia. Totalmente de acuerdo, somos tres en la sesión: paciente, terapeuta y el medio que sostiene el contacto. Todas las variables y factores que influyen en estos tres elementos pasan a ser parte del encuentro. Estamos ante una nueva realidad y la clave creo que está en adaptarse, cada uno a su ritmo y en función de la necesidad.
      Un saludo!

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