Como invertir los efectos del estrés y retomar las riendas de tu vida: Respira!

Muchas personas creen que respirar correctamente es saber mantener la respiración a un ritmo pausado y relajado siempre ante cualquier situación y es un error. La clave está en respirar de modo coherente y rítmico pero la velocidad e intensidad dependerá de la demandas del momento, es decir, que nuestro ritmo respiratorio sea acorde a la situación.

Hay diferentes situaciones y factores que afectan a nivel fisiológico y que desregulan al organismo lo que no nos permite funcionar a un nivel óptimo. Algunos de estos factores son: una alimentación inadecuada, falta de hidratación, poco ejercicio físico, malas posturas y el estrés.

Muchas veces los efectos pasan desapercibidos y no somos conscientes de cómo estos elementos y hábitos van afectando a nuestro organismo produciendo así un efecto acumulativo del que no somos conscientes hasta que las consecuencias son mayores.

El primer paso para frenar esto es desarrollar una mayor conciencia corporal, escuchar las alarmas de nuestro cuerpo. El cuerpo actúa como detector y filtro, nuestro cuerpo actúa como alarma y sensor de los diferentes estados en función de los estímulos que percibe.

Tener la capacidad para identificar nuestros estados corporales es principal para aprender a respirar bien y adecuadamente en cada momento.

Nuestro estado fisiológico se traduce y  tiene una repercusión inmediata en la respiración pensad en cualquier evento, cuando nos asustamos, cuando estamos cansados, los suspiros,  cuando sentimos sorpresa, cuando tenemos sueño, cuando estamos estresados, cuando nos enfadamos, … en todos estos momentos la respiración es diferente, se adapta al momento, nuestro cuerpo está respondiendo a un evento. Ahora, piensa en un momento de máximo bienestar, el cuerpo está regulado en todos sus sistemas estás en un punto de coherencia cardiaca. En estos momentos es más difícil identificar y recordar la respiración ya que está completamente automatizada y nuestra atención queda libre para atender a otras cosas.

La respuesta natural del cuerpo a los diferentes eventos es sana y positiva ya que actúa como un regulador natural y automático ante las demandas del ambiente, el problema viene cuando el cuerpo sobrepasado por el estrés deja de responder de manera adecuada y estamos en  situación de alarma incluso cuando el estímulo estresante no es real o no está presente (en momentos de estrés y ansiedad hay una sobrevaloración del estímulo en nuestra mente por lo que el cuerpo responde como si hubiera una exigencia real fuera que le permite seguir funcionando pero a no a un nivel óptimo y sin dejarnos descansar y desconectar).

La buena noticia es que igual que los eventos externos tienen una repercusión en nuestro estado fisiológico y por tanto en nuestra respiración, controlando y aprendiendo a manejar nuestra respiración podemos invertir la situación y volver a un estado de equilibrio fisiológico paliando los efectos del estrés y manejando el evento externo.

El  cambio, como siempre, inicia de dentro a fuera, todo empieza en ti. Te dejo algunos ejemplos y técnicas de respiración que puedes probar en función del objetivo que persigas, igual de malo es no saber relajarse que no poder activarse cuando necesitamos ese plus de energía.

Técnica para activarse: respiración entrecortada

  • En pie. Inhala lentamente llena al máximo tu abdomen, mantén el aire un segundo y suéltalo entrecortadamente con golpes de abdomen. Ayúdate con todo el cuerpo, sacúdete, el aire es expulsado por los músculos del abdomen. Repite varias veces.

Técnica para relajarse: visualización guiada de la respiración

  • Busca una posición cómoda y cierra los ojos. Ahora concéntrate y busca un punto de tensión en tu cuerpo, dale una forma e imagínatelo fuera de ti. Qué color tiene, su forma, su movimiento. Obsérvalo. Ahora hazlo una pequeña bola e imagina que puedes moverla con tu respiración, aléjala del punto de tensión y sácala de ti, visualízala frente a ti. La bola sube cuando inspiras y baja cuando expiras. Se mueve con un ritmo constante, reduce su velocidad. Concéntrate en el movimiento continuo de la bola, ajusta su movimiento a una respiración cómoda para ti. Cuando quieras abre los ojos.

Hay diversos modos, no hay uno más correcto que otro, depende de vosotros hay gente que tiene mayor facilidad para centrarse en una sensación física, otro en un pensamiento concreto y otros en la imaginación.

Son ejercicios flexibles moldéalos para ti, escucha tu cuerpo para ver qué necesita.

Si te han servido o quieres compartir tu experiencia con esta u otras técnicas de respiración para controlar tu estado fisiológico esperamos tus comentarios!

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