Cómo desarrollar tu capacidad de resiliencia

¿Resiliencia? No es extraño que este término nos resulte poco familiar. ¿A que nos suena? ¿A resistencia? Pues sí, y no nos equivocamos mucho. Según la RAE se define la Resiliencia como “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”.

La Resiliencia no es sólo la capacidad de afrontar la adversidad sino también de salir fortalecido de una situación complicada, alcanzando un estado de mayor excelencia personal.

Según el Instituto Español de Resiliencia, las personas con más Resiliencia tienen mayor sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos. No caigas en el error de culpabilizar a tu entorno, no te excuses en que tú no puedes hacer nada. Eres responsable de tu vida y a pesar de las adversidades puedes elegir cómo vivirla. Es cierto que no siempre elegimos nuestro entorno pero sí podemos elegir cómo actuar en él.

Ante un estímulo adverso, tenemos dos opciones: Podemos dejarnos dominar por la pena, acomodarnos en la victimización y caer en el autoengaño de que no podemos hacer nada. O bien, podemos cambiar de perspectiva, ver la situación no como un problema sino como una oportunidad, sacar fuerzas y mirar con optimismo, aunque con realismo. No consiste en no sufrir, o en rechazar el dolor, sino en ser capaz de atravesarlo. Consiste en asumir, comprender y aceptar la adversidad. Es saber mantenerse sano incluso en un medio insano.

Según el ICCB (Institute on Child Resilience and Family), la Resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas. ¡Ser transformados por ellas! El hombre no es estático, es dinámico y cambiante, puede superarse, tiene opción de mejora. De cada uno de nosotros depende permitirnos o no esa transformación.

Por otro lado, Grotberg (1995) enfoca el concepto de Resiliencia otorgándole al individuo el rol de creador. Para él, es una combinación de factores que permiten, a un ser humano, afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida, y construir sobre ellos.

Y tras esto, llegamos a una conclusión: Debemos desempeñar un doble rol en nuestra vida. Debemos ser objeto y sujeto. Debemos ser vasija y artesano. La vasija actúa como objeto pasivo, flexible, se deja dar forma y ser transformada y por otro lado, el artesano es quien da forma a la vasija. Es el sujeto activo que a pesar de que las condiciones externas del medio no sean las óptimas, (puede que la humedad del taller dificulte la manipulación del barro), decide cómo crear su obra. Dependerá de la calidad del barro y de la experiencia y dedicación del artesano, del empeño y del cariño que éste ponga en modelar y dar forma a la vasija. Decídete a ser vasija y artesano. Sé flexible y permítete cambiar, y a la vez, elige tú la forma del cambio, sobreponte a las dificultades y déjate ser el mejor tú que puedas ser.

Debemos dejar atrás la falsa idea de que todo lo que nos hace daño es malo, estamos  inclinados a llamar error a las vivencias difíciles. Y nos equivocamos. Debemos romper de una vez con esas cadenas ya que, al fin y al cabo, que sea un error o no dependerá del provecho que saquemos de esa situación. Y aun peor, intentamos huir y evitar los errores, las situaciones complicadas, ese no es el camino. Recuerda que “Las personas felices aceptan las cosas que no tienen remedio pero luchan por aquellas que tienen solución.”

La Resiliencia no es algo que una persona tenga o no tenga, sino que implica una serie de formas de pensar y de conductas que cualquier persona puede aprender y desarrollar. Esta semana te proponemos una actividad para trabajar tu resiliencia.

Técnica: Modelando la resiliencia

Buscaremos un lugar tranquilo, elige una música que te agrade, un espacio tuyo donde no puedan molestarte, prepárate todas las condiciones que puedan hacerte sentir cómodo en ese lugar, no hay límites.

Una vez conseguido ese espacio, preparamos un pequeño bol con agua y medio kilo de arcilla blanca (luego habrá que colorearla). La actividad que proponemos consiste en construir tu propia vasija “contenedora”, que tenga la capacidad de guardar todas aquellas actitudes y acciones que hayas puesto en práctica durante este mes y te hayan ayudado a superar esas situaciones conflictivas que tenías. La cajita una vez finalizada, será pintada y decorada de modo que te inspire energía positiva, hazla a tu gusto, hazla propia, “vístela” como cuando te preparas para ir a un evento importante. Cada día escribiremos algo positivo que hayamos conseguido con respecto a este conflicto y al final de mes sacaremos todos los papelitos y nos lo leeremos en voz alta.

Tu vasija será moldeada por ti artesano y a la vez tú serás vasija, ella representa tu capacidad de autocuidado, de auto-sostén, y de hacerte cargo de tu vida, de responsabilizarte de lo que te pasa. Descubrirás el poder de control que tienes incluso en las situaciones difíciles.

Si te ha gustado la dinámica y te has atrevido a realizarla o se te han ocurrido nuevas versiones y aplicaciones, te animamos a que la compartas con nosotros en redes, estaremos encantados de compartir y darte un feedback.

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